Regreso a clases presenciales: nuevos retos en la educación costarricense

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    Como consecuencia de la crisis provocada por COVID-19 en el mundo y en nuestro país, los funcionarios del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, han tenido que transformar su labor: por medio de la educación a distancia (gestionada por el MEP) han podido llegar a estudiantes, padres de familia, personal docente, técnico docente y administrativo, en las diferentes Direcciones Regionales de Educación del país.   Es claro que la situación ha exigido a docentes el compromiso de liderar nuevas opciones laborales y roles, y que, al regresar a las aulas en un futuro no muy lejano -como esperanzamos-, su preparación personal, emocional e intelectual, habrá sufrido modificaciones: nuevos aprendizajes han sido adquiridos a través del teletrabajo.

    Estrategias en educación a distancia: se hicieron virales

    Asimismo, los estudiantes y sus familias, de una manera deliberadamente colaborativa y solidaria, estudian las lecciones indicadas por sus docentes, según su realidad, con dificultades o sin ellas, haciendo el mejor esfuerzo por mantenerse al día con sus obligaciones. Éstos, a su vez, han tenido la opción de conocer,  e incluso desarrollar, Guías de Trabajo Autónomo (GTA), diseñadas por otros docentes (los que preparan a su tío, tía, sobrino, primos o amistades, desde otro circuito escolar o región del país). Incluso, hijos e hijas de educadores han comprendido cómo es la metodología y estilo de enseñanza de sus padres o familiares, y de lo que son capaces de lograr en situaciones apremiantes.

    A través de aplicaciones y redes sociales como Facebook, WhatsApp, Microsoft Teams, YouTube, entre otros, de uso aún más común durante la pandemia, las estrategias de enseñanza, pedagogía y metodología de  docentes han llegado a manos de unos y otros: “éstas se hicieron virales”, de ahí que, las personas involucradas, notaron diferencias en cuanto a las exigencias, creatividad, atenencia u originalidad del trabajo de ellos o del suyo propio. En este mismo contexto, padres de familia tuvieron la oportunidad de valorar el trabajo docente y viceversa.

     Modelos y experiencias sobre enseñanza de las matemáticas a distancia

    Con base en las orientaciones establecidas por el MEP podemos observar, en varios contextos, modelos significativos o formas diferentes de enfrentar el reto de “educar a distancia” en matemáticas.

    1- Para empezar, un modelo de GTA que plantea enseñanza y aprendizaje de las matemáticas a distancia, sin explicación presencial por parte del docente. Aquí se apuesta al uso de situaciones, retos o problemas de la vida real; empleando recursos del entorno estudiantil, su hogar, los noticieros, situaciones familiares y comunales, entre otros. De esta manera se fomenta una contextualización activa en la que se aplican conocimientos matemáticos relacionados con habilidades específicas integradas, de una misma área matemática o de varias de ellas.

     Este modelo logra un abordaje de los Programas de estudios que emplea los distintos elementos de sus fundamentos, como por ejemplo:

    • procesos y ejes transversales, que se comportan en forma transversal a todas las áreas matemáticas,
    • acciones para el logro de habilidades que permiten enfrentar situaciones de la vida diaria, y que, a su vez, potencian el logro de capacidades cognitivas superiores en los estudiantes.

    2- En segundo lugar: observamos propuestas de aprendizaje que se han separado de GTA, esencialmente conductistas, que exigen del estudiante un desempeño abstracto y mecánico, débiles en cuanto al fortalecimiento de las habilidades en los estudiantes. Hemos visto cómo se han modificado estas por modelos de GTA (tanto de repaso como de avance) que promueven la  autorregulación  y autogestión de aprendizajes, por medio de la problematización de la realidad. En esta perspectiva distinta, se promueve el logro e integración de habilidades propias de “dimensiones” que enunció la Política Curricular aprobada en el 2016: maneras de pensar, formas de vivir en el mundo, formas de relacionarse con otros y herramientas para integrarse al mundo.

    Las ventajas de modelos de este tipo han sido reconocidas por los mismos padres de familia:

    “Sorprende ver a nuestros hijos aprender:

    • utilizando los dedos y objetos de la casa para contar, agrupar, sumar, restar comparar cantidades numéricas como un proceso anterior requerido para el avance;
    • observando figuras y formas en el entorno mientras escucha los sonidos de la naturaleza;
    • estimando y midiendo los bordes de muebles o las longitudes de una rampa para aplicar el teorema de Pitágoras, pues desea saber cuánto material comprar en la ferretería para realizar algún arreglo;
    • leyendo un cuento relacionado con líneas en el entorno, resúmenes o gráficos tomados de los noticieros para realizar y escribir interpretaciones, sus propias producciones textuales;
    • ejercitando su cuerpo o aplicando técnicas artísticas siguiendo un patrón para, posteriormente, plantear sucesiones gráficas, numéricas o usando tablas”.

    Estas experiencias ponen de manifiesto el avance en Educación Matemática. Si bien obedecen a la necesidad y la incertidumbre de las circunstancias que vivimos, a su vez representan el uso  de herramientas y recursos con que se cuentan, y que quizá anteriormente, durante la labor diaria, no se les había dado la importancia y valor que merecen. Sin duda pronto, al regresar a clases presenciales, tendremos grandes insumos para poner en práctica.

    Le invito a leer un segundo artículo sobre esta temática: “Oportunidad para el fortalecimiento de diferentes roles en educación”. Allí analizaré cuáles podrían ser las consecuencias de que parte de la metodología y pedagogía de docentes haya sido conocida en forma masiva por medios virtuales.

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