Lecciones de la implementación de los Programas de Estudio de Matemática

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La implementación de los Programas de Estudio de Matemática en Educación Primaria, constituye un reto para el docente creativo e innovador que se ha propuesto un objetivo primordial: lograr que los estudiantes desarrollen competencias matemáticas, que comprenden su propósito y uso correcto,  a través de las cinco distintas áreas (números, geometría, medidas, relaciones y álgebra y estadística y probabilidad); y, especialmente, la adquisición de capacidades que el aprendizaje de la matemática provoca, para la vida de sus estudiantes, en diversos contextos.

Las experiencias reseñadas por algunos docentes comprometidos con su labor, permiten comprender la importancia de la aplicación práctica de la Fundamentación del Programa de Estudios. Por ejemplo, en el diseño de estrategias de mediación que procuran la construcción de aprendizajes significativos; la aplicación y  movilización de los mismos a través de problemas o situaciones contextualizadas y de interés para los estudiantes, empleado distintos niveles de complejidad. También nos dan testimonio de cómo se usan los procesos matemáticos en los distintos momentos de la lección (razonar y argumentar, plantear y resolver problemas, comunicar, conectar, representar). En estas experiencias es posible observar el uso de ejes disciplinares trasversales: la contextualización activa (que enfatiza el uso de contextos reales en la acción educativa), la resolución de problemas como estrategia metodológica, el cultivo de actitudes positivas hacia las matemáticas y su enseñanza y el uso inteligente y visionario de tecnologías digitales y de la historia de las matemáticas.

Asimismo, una evaluación de los aprendizajes, congruente con dichas estrategias de mediación.

Figura 1: Los estudiantes analizan gráficas de figuras con escalas en la clase de Relaciones y Álgebra, 5° año. Se potencia la contextualización activa y el proceso de conectar con el área de Estudios Sociales.

Aquí consigno literalmente el relato de la experiencia de dos docentes de Primaria de la Dirección Regional de Educación de San Carlos:

-Docente A (imparte 6° año en 2019): “Ante el reclamo de padres de familia, pues algunos estudiantes bajaron su rendimiento, yo les respondí: trabajo así, porque quiero que los estudiantes aprendan a pensar y analizar, la nota no es lo más importante.

Los Chicos me dicen, profe, no me volví a sacar cienes, entonces yo les explico que ellos van mejor preparados para sétimo año”.

-Docente B (imparte 5° año en 2019):

“[…] No le miento al decirle que tenía mucha inseguridad y miedo de fallar pues el cambio como todo cambio, genera incertidumbre. Fue necesario estudiar  bastante antes de dar las clases, consultar informaciones, investigar y como quien dice “echarme al agua”. Al inicio me frustraba  pues no lograba ver resultados favorables en mis estudiantes, sin embargo seguí tratando. 

Cada día es todo un reto; durante este segundo periodo continué desarrollando las lecciones, en ocasiones sentía decepción y hasta pensamientos pasaban por mi mente de volver  a lo de antes; sin embargo continué porque ya había recorrido cierto camino como para darme por vencida. El trabajo no es fácil porque no encontramos en los libros de textos ejercicios similares a los requeridos para aplicar en trabajo cotidiano, y la matemática es muy práctica por lo que requiere realizar varios problemas para que los chicos adquieran las habilidades necesarias para resolver las situaciones satisfactoriamente. Esto implica para uno, un trabajo quizás extra al realizar prácticas adecuadas, tareas cortas e ítems para pruebas.

Al aplicar la prueba este periodo, sentía cierto temor de obtener por parte de mis estudiantes muy bajas calificaciones a pesar de haber tratado de hacer mi trabajo en clase lo mejor posible y con mucho compromiso. Para mi satisfacción, pude observar las habilidades de mis alumnos al resolver la prueba, no en todos, pero sí en una gran mayoría. Creo que vamos por buen camino, que aunque sus calificaciones no sean tan altas en las pruebas, van aprendiendo a buscar soluciones, van aplicando sus conocimientos a las situaciones que se les presentan, cada quien a su manera pero lo logran hacer.

Bueno, me enfrento al último periodo esperando buenos resultados, pues he visto que vamos avanzando con el cambio de mentalidad. 

Espero que al igual que yo, muchos compañeros educadores en la región estemos dando este paso. Considero que si esta nueva metodología se está aplicando en las escuelas desde primer grado, a los estudiantes no se les dificultará tanto la resolución de situaciones retadoras. Yo lo veo así: ¡el reto es primero para mí y luego lo es, para los estudiantes! Y así me doy ánimo […]”.Figura 2: los alumnos construyen cuerpos sólidos en la clase de Geometría. Se fortalecen actitudes positivas hacia la matemática y el proceso de representar.

Una primera constatación es cómo los docentes, en cuanto a la enseñanza de la matemática con los Programas actuales, se ven obligados a romper con esquemas o expectativas sociales que se tenían, como en el valor de las notas o relación con los padres de familia.

Estos docentes nos dan una lección fundamental: utilizar el Programa de Estudio y sus propósitos de manera adecuada, permite un proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática requerida por las generaciones actuales. Este proceso fortalece los conocimientos y habilidades de los docentes y estudiantes, rompiendo con modelos de enseñanza antiguos que, por ejemplo, enfatizaban uso de libros de texto como sustitutos del maestro, que no permitían la innovación para enseñar y evaluar, ni la adquisición de aprendizajes significativos; modelos que favorecían clases magistrales conductistas en las que  estudiantes eran simples receptores de contenidos.

Licda. Yorleny Rojas Jiménez

Asesora Regional de Matemática

Dirección Regional de Educación San Carlos

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