Reforma matemática en Costa Rica: un balance

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Se puede decir que la Reforma Matemática en Costa Rica ha tenido hasta ahora tres etapas:

  1. Diseño, elaboración y aprobación formal de los programas nuevos de estudio (2010-2012)
  2. Construcción de materiales curriculares y capacitaciones diversas a docentes y estudiantes (2012-2018)
  3. Diseño y realización de gestión de aula y evaluación con base en los programas oficiales (desde 2018 …)

En las primeras dos etapas se ha dado un proceso de introducción oficial y real en la comunidad educativa nacional. Y también cierto desarrollo en las aulas. En ese periodo aun era posible que los sectores que no estuvieron de acuerdo con el nuevo currículo pudieran tener éxito en su boicot y lograr un retroceso. Eso fue intentado sin éxito dentro del mismo periodo del Dr. Leonardo Garnier y luego de la Dra. Sonia Marta Mora. Con ya tres administraciones gubernamentales que apoyan esta reforma, los programas son prácticamente irreversibles, aunque mejorables. A eso se une que a finales del 2016 el Consejo Superior de Educación aprobó una nueva política curricular nacional que apoya habilidades y capacidades superiores, algo que en que los programs de matemáticas han sido precursores y vanguardia.

La reforma, sin embargo, aun no ha penetrado lo suficiente en las aulas mismas por varias razones. Entre ellas:

  1. Dimensiones que afectan a todo el sistema como la disponibilidad de tiempos suficientes o mal empleados en la acción de aula (muchas actividades extra curriculares, por ejemplo),
  2. Asuntos como los recursos disponibles adecuados para poder diseñar las clases y la enseñanza (un ejemplo: la mayoría de libros de texto no son adecuados; otro: reglamentos inadecuados),
  3. La preparación docente, pues hay debilidades en la preparación inicial que ofrece las universidades y también está la ausencia de un sistema de desarrollo profesional de alta calidad. Esto incide en la dominio docente de los programas.
  4. Los tres puntos anteriores, debilitan que en las aulas se realice con éxito por ejemplo la estrategia de integración de habilidades.

En la etapa que atravesamos, que podría durar muchos años, será crucial disponer de recursos curriculares muy enfocados hacia la gestión de aula, y avanzar en una evaluación basada en los nuevos paradigmas que asumen estos programas; esta última debe romper con los paradigmas conductistas del pasado. Estos elementos deberán dirigirse directamente a estudiantes y docentes y a la comunidad educativa en general.

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