Bicicletas, pandemia y matemáticas

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En el 2012 con nuevos Programas de Matemáticas empezamos una Reforma Matemática amplia y profunda, un proceso que en el seno del Consejo Superior de Educación se consideró siempre una “cruzada nacional”. Esto pues iba a requerir un esfuerzo muy grande, invocando múltiples actores del sistema educativo e incluso de fuera de este, y a realizarse durante muchos años. Una reforma estratégica. Su implementación ha logrado hasta ahora grandes avances en docentes, en asesores educativos, en la voluntad de las principales autoridades educativas, ajustes significativos en las instituciones formadoras, y algo muy importante: un lugar en la conciencia colectiva. No ha sido un proceso fácil y siempre ha estado lleno de amenazas. A Matemáticas le correspondió abrir un primer surco para avanzar en currículos nacionales con énfasis en capacidades, una perspectiva que una nueva Política Curricular aprobó a finales del 2016. En mi libro Evaluación y pruebas nacionales para un currículo de Matemáticas que enfatiza capacidades superiores hemos mostrado cómo al implementar estos Programas se desarrollan las metas que propone esa política.

Uno de los elementos que ha contenido esta reforma ha sido una de las “bicicletas” del escenario actual: recursos y acciones educativas virtuales. El Proyecto Reforma de la Educación Matemática en Costa Rica del MEP , desde el 2012 desarrolló documentación de apoyo curricular en Internet y cursos bimodales (mitad en línea con la plataforma Moodle), desde 2014 cursos totalmente virtuales con base en videos (MOOCs y Mini MOOCs con plataforma edX) y recientemente Recursos Libres de Matemáticas (en WordPress y con n “plugins”) que constituyen una modalidad innovadora que no requiere matrícula alguna ni tampoco facilitadores. Son más de 400 secciones web, videos, prácticas con realimentación, recomendaciones curriculares.

Nuestro currículo de Matemáticas y las acciones de su implementación han sido valoradas como ejemplos a seguir en múltiples publicaciones académicas de la comunidad internacional de Educación Matemática. Hoy estos recursos, que se han diseñado y ofrecido durante años en la Reforma Matemática, resultan aun más importantes en este escenario que enfoca el teletrabajo, el telestudio y los medios virtuales. Que se hayan dado estas acciones innovadoras o que tengamos materiales de gran calidad confeccionados a la medida nacional, no puede impedirnos reconocer que lo que sigue dependerá mucho de variables educativas y sociales más amplias. ¿Qué podrá acontecer con la Reforma Matemática cuando vayamos saliendo de esta pandemia?

A pesar de las acciones de parte de nuestras diversas instituciones educativas nacionales, aunque muy valiosas, no podremos capear la crisis sin lesionados. Debemos “agarrar el toro por los cuernos” y con honestidad prepararnos para sopesar la realidad que tenemos enfrente. Desafortunadamente, nuestros niños y jóvenes sufrirán un golpe fuerte en su preparación escolar. COVID-19 hace estragos no solo en nuestra salud corporal, en nuestra salud socioeconómica, también hace estragos en nuestra salud educativa. Y esto lo podremos valorar mejor especialmente cuando retornemos a las aulas, pero desde ahora sería importante anticiparlo y tomar las decisiones adecuadas.

Este golpe a nuestra salud educativa se recibirá en todos los niveles educativos y en todas las asignaturas. ¿Qué pasará con Matemáticas? Nos tememos que probablemente el impacto será mayor en esta asignatura. ¿Por qué? El desarrollo de habilidades y capacidades matemáticas requiere procesos de maduración y orientación que son difíciles sin ciertas acciones de presencialidad. Esto ocurre con diferentes grados en los diversos niveles educativos, y con mayor claridad se da en los más tempranos. A una materia que ha sido atormentada por el síndrome negativo de la matefobia y por los rendimientos estudiantiles persistentemente bajos, ahora se suma esta pandemia que con su rostro desagradable nos amenaza particularmente. Debemos señalarlo: nos enfrentamos a la posibilidad de un retroceso de una reforma que el país ha logrado avanzar en los pasado años. Como dice el refrán: al perro flaco siempre se le pegan las pulgas.

No solo en Matemáticas sino en todas las asignaturas, cuando la presencialidad retorne, lo primero que deberemos constatar será la situación de nuestros estudiantes. ¿Qué saben? ¿Qué no saben? ¿Sus habilidades? ¿Sus capacidades? ¿Sus condiciones afectivas para aprender? Deberemos calibrar milimétricamente la situación por dirección regional, circuito, institución, nivel, grupo. Y, también, será crucial medir cómo está la situación de nuestros docentes pues viven condiciones muy distintas. Esto requerirá instrumentos nacionales apropiados cuantitativos y cualitativos que ya habría que ir diseñando.

A partir de allí será necesario desarrollar estrategias consistentes. Es inevitable que debamos disminuir contenidos. Pero el quid es ¿cómo? Aunque suframos una afectación en la salud educativa, no podemos olvidar que en la “normalidad” internacional que sigue la competencia cognoscitiva será dura. En Matemáticas, nuestros Programas favorecen las acciones, pues enfocan capacidades y no solo contenidos. Más que nunca será crucial concentrar la atención en los objetos centrales de los programas oficiales que favorecen una competencia matemática orientada a la comprensión y uso de las matemáticas al servicio del ciudadano en múltiples contextos. La integración de habilidades, que es una estrategia crucial de este currículo, se vuelve ahora más necesaria que nunca.

El MEP en mitad de esta pandemia está desarrollando a marcha forzada formidables acciones mediante plataformas tecnológicas de atención a docentes, asesores, funcionarios, estudiantes, que dentro de la nueva presencialidad podrán ser valiosos instrumentos para empujar la implementación curricular, y acelerar procesos que habían tomado mucho tiempo en darse. La pandemia ha obligado a quemar muchas etapas. Y eso abre oportunidades que no teníamos. Indiscutiblemente se requerirá una estrategia muy lúcida para repensar y apoyar las acciones en el escenario novedoso que viviremos. Es cierto que la Reforma Matemática tiene amenazas, pero también es cierto que se abren posibilidades para ofrecer nuevas maneras de apoyarla.

Además de “esencializar” inteligentemente los programas sería muy importante simplificar los instrumentos para la gestión y evaluación de aula. Tal vez haya que usar una variedad de la “navaja de Occam”: “pluralitas non est ponenda sine necessitate”, o sea “las cosas esenciales no se deben multiplicar sin necesidad”. Y así reducir los entes que no tengan realidad y sentido o que resulten artificiales para favorecer la implementación curricular. Dentro de esa perspectiva, innovadoras pruebas nacionales como FARO deberían sintonizarse para brindar luz sobre estos procesos.

Asuntos más generales podrían ser convocados, como la supervisión y la inspección educativas, la gestión de los directores y autoridades locales, y los protocolos y reglamentos en contratación laboral y desarrollo profesional, que deberán incluir las nuevas “bicicletas” del teletrabajo y las capacidades en educación virtual. Mucho de esto está ya en el tintero del MEP y del país, pero tal vez ahora todo se pueda acelerar.

¿Y las universidades? No están exentas de demandas varias en sus programas de formación para docentes, para potenciar capacidades que el escenario ha mostrado que llegaron para quedarse. Tal vez haya una oportunidad para revisar los diversos papeles de estas instituciones y apoyar una idea que hemos afirmado desde hace muchos años, al menos en la educación: un sistema realmente integrado de la educación superior.

¿Y la brecha digital que las “bicicletas” han evidenciado? Obviamente esto afecta al país de muchas maneras, pero lo hace en la educación de una manera muy dramática. No puede seguir todo igual.

Como hemos visto y debe subrayarse, las “bicicletas” del futuro no se reducen al teletrabajo, telestudio o manejo colectivo en entornos virtuales, o mejor dicho: hay muchas otras a las que esta realidad apunta, enfoca con nuevos lentes, y que deberíamos considerar. Antes de la pandemia ya sabíamos de problemas profundos en las calidades académicas, en la gestión de aula, en la implementación curricular, en la preparación educativa inicial y en servicio, en todos los niveles (universitarios y preuniversitarios). Tal vez los medios alrededor de la tecnología y la virtualidad nos sirvan de motor para abordar las otras dimensiones.

Son muchos los desafíos, por supuesto, y podría pensarse que lo prudente sería abordar unos poquitos y posponer la mayoría. En mi opinión: las cosas deberían verse al revés, crisis como la que atravesamos son poderosos aceleradores de conciencias y de cambios. Nuestra perspectiva debe ser optimista. Es posible que estemos a las puertas de una importante revolución educativa, en la que las Matemáticas pueden no solo beneficiarse sino jugar un papel relevante de pivote. De las crisis siempre surgen oportunidades. No podemos olvidar, sin embargo, que estas no se dan ni se aprovechan de manera automática. Será necesario trabajar con perspectiva histórica para diseñar todas las bicicletas (y las motocicletas) que puedan ayudarnos a avanzar como sociedad.

Este es el segundo de dos artículos sobre la educación y las matemáticas en el escenario de la pandemia que atraviesa la humanidad. Puede leer el primero: Bicicletas, pandemia y educación.

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