EL PBL: una autopista para el desarrollo de la competencia matemática.

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    El Aprendizaje Basado en Problemas (PBL por sus siglas en inglés), es una metodología activa de aprendizaje por competencias que confronta al alumno con el argumento razonado. Se trata de comenzar el proceso de aprendizaje con un desafío real o con tintes de ficción, sobre una situación de contexto.

    Con el PBL, el profesor inicia la clase presentando un problema al alumno, sin haber impartido el “contenido”. El aprendizaje se activa porque el diseño de la estrategia de enseñanza está orientada al descubrimiento, la indagación y la investigación desde varios enfoques: cognitivo, conductual y operativo. El discente trabaja con el(los) contenido(s) que él mismo determina necesario(s) para resolver el problema y el docente es un facilitador de herramientas de aprendizaje que transmite los conocimientos realizando preguntas, mismas que conducen al aprendiz de manera inductiva-deductiva a un encuentro con la necesidad de comprender los conceptos matemáticos. (Seguí, 2015, p.21).

    Los mejores resultados de esta metodología se obtienen en un escenario de aprendizaje cooperativo donde los estudiantes comparten la experiencia de aprendizaje con roles muy bien definidos y que les permite transitar por al menos cinco fases del pensamiento:

    1. Comprensión del problema.
    2. Modelación (matematización) del contexto del problema.
    3. Ideación (planeación) de las posibles soluciones.
    4. Ejecución del plan de solución.
    5. Análisis e interpretación de los resultados.

    El desafío se planifica en el espacio de una Secuencia Didáctica, que no es más que un plan de trabajo diseñado para el alumno, donde se especifican las actividades de aprendizaje, tomando en cuenta la evaluación y los recursos que este necesita para lograr resolver el problema planteado por el profesor.

    Dentro de las excelencias metodológicas que posee su aplicación en el aula está, en primer lugar, la de fomentar en el estudiantado una actitud positiva hacia su propio aprendizaje porque el contexto del reto se relaciona con su propia realidad o con sus intereses personales, de ahí su carácter inclusivo. En segundo término, elimina la transferencia pasiva de la información por parte del docente que promueve la indagación (del Pozo, 2014, p. 256), por lo tanto, el alumno va al encuentro del conocimiento por su propio esfuerzo, a su ritmo, con una mezcla de resiliencia y uso eficaz del pensamiento lateral.

    Finalmente, y no menos importante, el proceso desarrolla virtudes como la fortaleza y la templanza que son necesarias para afrontar los acontecimientos de la vida cotidiana…

    Referencias Bibliográficas

    Del Pozo, M. (2014). Aprendizaje Inteligente. Editorial Tekman. Barcelona. España.

    Seguí, I. (2015). Estrategias de Aprendizaje por Competencias. Editorial Miravalle. Cartago. Costa Rica.

    Se aporta una propuesta de un PBL: “Keylor despeja eficazmente”

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