Aporte de la Estadística y Probabilidad para enfrentar el apagón educativo

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En momentos en que nuestro sistema educativo se encuentra en crisis producto de la crisis de los últimos cuatro años, es urgente tomar medidas para priorizar conocimientos y habilidades que otorguen al estudiantado la capacidad para desenvolverse en un mundo cada vez más convulso y demandante. Específicamente en las Matemáticas, los propósitos generales plasmados en los Programas de estudio del Ministerio de Educación Pública no pueden perderse de vista a la hora de realizar una priorización temática y de habilidades cognitivas; esta debe ser enfocada hacia aquellos tópicos que tengan mayor potencial para generar en los estudiantes la capacidad de analizar, razonar y comunicarse matemáticamente con eficacia al momento de resolver problemas o de tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.

En este sentido el área de Estadística y Probabilidad juega un papel fundamental, a diferencia de creencias arcaicas y obsoletas que insisten en una enseñanza de las Matemáticas basadas en la aplicación procedimientos y reglas mecanizadas, el actual currículo presenta una ruptura con la enseñanza tradicional de las Matemáticas y más bien se centra en el desarrollo de habilidades destinadas a la resolución de problemas en contextos reales, en donde la Estadística y las Probabilidades son pilares al lado del Álgebra y la Geometría para ayudar a los estudiantes a reconocer el papel de las Matemáticas en el mundo, hacer juicios bien fundados y tomar las decisiones necesarias, reflexivas y en compromiso con la sociedad.

Nuestros jóvenes son bombardeados por información que les llega por diferentes medios, la mayoría de ellos tecnológicos, esto hace necesario que adquieran una sólida cultura para recibir esta información, que normalmente viene en forma de datos o diferentes representaciones de ellos, así como asimilar su mensaje mediante el análisis y la interpretación de su significado, valorar su validez y tomar decisiones, empleando para ello procesos de razonamiento y argumentación sobre las implicaciones que generan al contexto en que los datos fueron recabados y los efectos que pueden tener en su propio entorno. A manera de ejemplo, tenemos el cúmulo de información que ha circulado alrededor de la pandemia que incluso ha polarizado la población. Hemos podido ver cómo cierta información ha sido malinterpretada y han circulado datos falsos que contradicen criterios científicos, que han producido un efecto adverso para enfrentar las consecuencias de la pandemia, las “fake news” o “noticias falsas” han tomado fuerza, y para contrarrestar esto se requiere de esta cultura para el análisis e interpretación de información. Este ejemplo de lo vivido durante la pandemia se puede llevar a muchos otros campos donde un análisis coherente y objetivo de la información cuantitativa es absolutamente necesario.

La importancia de contar con ciudadanos estadísticamente cultos, ha evidenciado la necesidad de que la Estadística y la Probabilidad formen parte de los currículos desde los primeros años educativos, ha sido plasmado desde hace más de 70 años por los países de mayor desarrollo educativo en el mundo. Aunque en Costa Rica estás áreas fueron incluidas en el currículo preuniversitario a mediados de los años 90, no es sino hasta en el currículo del 2012 en donde se plasma un nuevo enfoque que rescata su naturaleza; este va mucho más allá de ver a la Estadística y la Probabilidad como disciplinas de mera aplicación de fórmulas, reglas rígidas y elaboración de cuadros o gráficos, se enfoca en el análisis sistemático de la información y los datos que se generan en problemas dentro de entornos cercanos a la realidad estudiantil; las técnicas estadísticas y probabilísticas no constituyen un fin en sí mismo sino un medio para la resolución de los problemas y la toma de decisiones.

Desmerecer el papel que la adquisición de habilidades para el análisis de datos y toma de decisiones en condiciones de incertidumbre puede tener para un ciudadano, se convierte en un absurdo, y se contrapone con la visión que los países con mucho mayor desarrollo educativo tienen sobre el tema. Sin embargo, el hecho de que estas áreas hayan sido incluidas en el currículo matemático de primaria y secundaria de nuestro país, fue apenas el primer peldaño, porque su implementación se ha convertido en todo un reto. Durante estos años, muchas veces han sido marginadas y poco valoradas en la acción de aula, incluso por las mismas autoridades magisteriales que al momento de priorizar contenidos curriculares las descartaron completamente, como ocurrió en el 2020.

Para contrarrestar los efectos del denominado “apagón educativo”, el Ministerio de Educación Pública inevitablemente tendrá que buscar prioridades. Será fundamental que en este proceso pueda aprovechar el potencial de la Estadística y la Probabilidad para dar herramientas a nuestros jóvenes y propiciar ciudadanos más analíticos y reflexivos en el análisis de la información cuantitativa que les rodea.

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